Polly Petrova se come un rabo monstruoso


Polly Petrova está tomándose una ducha, cuando llega su novio con un rabo largo cual trompa de elefante, duro como garrote. Ella trata de chuparlo todo, pero pese a que lo intenta, apenas si le entra la mitad en la boca. Está encantada con ese pedazo de carne, que promete muchas cosas cuando se lo meta por el coño, pero antes quiere saborearlo todo lo que pueda. Recostándose en la pared se abre las nalgas, y el chico se lo mete en el coño, embistiendo contra ella con fuerza, sin llegar a chocar su cadera contra las nalgas, por lo largo de ese monstruoso rabo.